
La relación de nuestra gente con el agua, iba más allá de su uso para la agricultura y el consumo diario. También valoraban sus propiedades curativas practicando rituales de purificación, mediante baños ceremoniales en ríos, quebradas y lagunas, creyendo que esto fortalece nuestro espíritu y nos brinda armonía y equilibrio en relación a nuestras deidades y territorio.
Incluye: Desayuno y entrada a las piscinas
